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XLIII. Aborto y Cigüeñas

por | Ago 31, 2014 | Opus Magnum

–                                                                       – (este vacío representa el tiempo durante el cual el escritor estuvo ausente). Aquí estoy otra vez con ustedes. Muchas gracias por esperar y soportar semejante descripción desagradable.

Una significativa misiva enviada por un presbítero (suena muy parecido a esfínter, ¿no es cierto?) perteneciente a la comunidad de Aragón (tan similar a Aragorn, ¿verdad?), cuyo nombre era Don José de las Santísimas Casas, inspiró esta pacífica diatriba. Algunos puntos altos de la carta:

“Mis estimados compinches, lectores de este delicioso mas expiatorio y aborrecible Opus Magnus (el perspicaz lector notará que nos estamos absteniendo de corregir los predecibles errores de un hombre que ya ha pisado y probablemente escupido su nonagésima década).

“Hay un asunto que ha estado perturbando tanto mi paz como mi sueño, y creo que ustedes, en lo profundo de sus corazones, compartirán y entenderán la mismísima naturaleza de mi agobiante preocupación: aquella del aborto. Me siento profundamente avergonzado y triste al admitir que se ha vuelto una práctica por demás común en mi amada España. Miles y miles de desdichadas y miserables mujeres visitan cada día las zonas costeras, unidas por la única intención de salvajemente lapidar a cada cigüeña que se atreva a volar sobre las costas de Hispania hasta provocar su muerte. ¡Oh mis queridas criaturas! ¿Por qué llevan a cabo tales diabólicas acciones? ¡Oh Padre que estás en los cielos! ¿Por qué lo permites? ¿Es porque no puedes verlo debido a nuestra polución?

“Las desdichadas y trastornadas asesinas ocasionan una muerte dual con una sola piedra (3): la pobre e inocente cigüeña y el niño llevado hábilmente por los aires (4); pobre e inmaculada cigüeña cuya única función es traer al futuro hijo o hija desde París… ¡Ay!, algo que ciertamente no ocurrirá una vez que la piedra alcance su condenado objetivo (5).

“Ciertas revolucionarias sectas místicas que todavía tenemos que tolerar en las entrañas de la iglesia vaticana están intentando inculcar (ellas le llaman educar) una cierta información de naturaleza traviesa que va contra miles de años de conocimiento común y silvestre: les aseguran a estas ignorantes mujeres que los bebés no son traídos por cigüeñas, sino que son el producto que crece del árbol regado por el amor físico: el fruto que madura en el vientre materno luego de que la semilla haya sido escupida por la serpiente de ojo único… sea bajo la disposición de la ley, o sin el sagrado sacramento matrimonial. ¡Menudo disparate joder y la madre que me parió!

“Dios, nuestro Padre, en su inmensa e inacabable generosidad ha creado a esta bellísima y purísima ave la cual, bendecida y adornada a través del milagro del amor, nos trae el mismísimo fruto de aquel deseo divino de prolongar nuestro pene… perdón… ¡vidas! Para prolongar ese milagro que llamamos vida gracias y a través de esos pequeñitos retoños voladores, aquellos espejos celestiales que multiplican nuestra propia imagen y la de nuestro Deus Peter… ¡perdón! Deus Pater (6); retoños que vienen exclusivamente desde París, la ciudad de esas crujientes baguettes y los ultimísimos diseños de Prêt-à-Porter.

“Si no fuera París, ¿desde qué otra hermosa y cojonuda cuidad vendrían estas criaturitas? Queridos amigos, estoy seguro de que me disculparán pero debo dejaros a vosotros para así poder conseguir otra botella de Jerez… ¡porque estoy a punto de terminar con esta! ¡Salud!”

Por otro lado (6b), la Real Sociedad para la Conservación de la Salud de las Cigüeñas, afirma que:

“Es lamentable pero cierto: la ignorancia como el combustible que empuja a esas desesperadas mas próximamente arrepentidas madres a arrojarle enormes piedras a esas inocentes aves que no tienen un carajo que ver con el tema. ¿Quién puede en su puto sano juicio imaginar que una cigüeña voladora podría realmente cargar un bebé? ¿A dónde lo cargaría? ¿Dentro de su año cigüeñero? ¿Acaso la cigüeña se comió al bebé para luego vomitarlo como si fuera una vaca voladora? ¿Realmente creen que esta es la manera de convencer a nuestros queridos ciudadanos españoles de que esta es la forma apropiada para llevar a cabo un aborto? ¡Educación ya!”

Lidiando con la siempre ascendente preocupación, el gobierno local replicó:

“No hacemos la vista gorda en lo que se refiere a los asuntos que espolean a nuestra sociedad toda (*). El estado español está haciendo todos los esfuerzos posibles con la intención de educar eficientemente a nuestros ciudadanos para así ayudar a erradicar viejas creencias enquistadas que no están ayudando en nuestro progreso como nación. Esas mismas creencias que, no solamente están ubicando a las cigüeñas bajo un real peligro de extinción, sino que también amenazan las mismísimas bases del estado y alteran el sistema económico todo; nuestro Ministerio de Justicia está abrumado por una inimaginable cantidad de demandas iniciadas y presentadas por aquellas fallidas madres abortivas quienes, después de algunos meses de haber asesinado una cigüeña, notaron que sus vientres seguían creciendo para luego descubrir que inevitablemente estaban a punto de convertirse en aquello que no estaban esperando ser: madres. Este tipo de incidente, en un aproximado porcentaje (97.47985213435435198%) de los casos presentados, termina por lo general en divorcio (siempre y cuando la mujer en cuestión esté de hecho casada), y con un (o varios dependiendo de si el embarazo fue múltiple) pobre e inocente afectado pequeñín quien tiene que crecer apenas con una figura paterna (6c), pues aquellas desquiciadas madres involuntarias son enviadas a la Isla de My.”

Por otro lado, el cual no es el mismo lado mencionado algunas líneas antes de la presente, nace una pregunta natural: ¿de dónde viene el mito de la cigüeña?

El oftalmólogo, sociólogo, antropólogo y psiquiatra de origen austríaco Herbert von Happel nos comparte en su Mitos de la Historia:

“El origen del mito de la cigüeña puede bien ser rastreado hasta sus albores, los cuales se habrían gestado en la región que hoy conocemos como el Congo belga; esto gracias a los diarios personales del notable botanista – quien además fue mi maestro – Adolf von Ribbetreppen. En aquellas páginas supo registrar lo que hoy abiertamente se reconoce como la primera verdadera relación carnal entre un animal macho y una hembra humana; todos podemos dar por sentado la rareza de tal situación… mientras que el opuesto: una relación carnal entre un hombre y un animal femenino (por favor no confundir tal concepto con el de esposa) es, con justicia, una práctica común entre mis colegas, especialmente cuando hablamos de ovejas. ¿Quién es capaz de resistirse a esos encantos lanados?

“Retornando sobre la espalda de una oveja y volviendo al relato de Adolf von Ribbetreppen: es una descripción de un bizarro apareamiento entre una cigüeña macho y una renombrada meretriz de Mozambique. Aparentemente el animal (para los prejuiciosos decimos explícitamente: la cigüeña macho) poseía un órgano masculino idéntico al que se puede encontrar entre las piernas de los hombres; hecho que desconcertó al Dr. Adolf casi hasta la locura; este detalle anatómico no puede ser aún explicado por nuestra condicionada ciencia.

“Mas haciendo a un lado las limitaciones racionales de nuestros pensamientos y la debilidad de nuestras percepciones, la leyenda de la meretriz y la cigüeña – conocida en las aldeas locales como Turubama – ha sido recontada y transmitida de generación en generación por lo menos durante 9.786 años. Dada la cantidad de tiempo que ha sufrido tal cuento, es por demás probable que haya sido alterado de tantas maneras diferentes que la forma original ya no esté allí; así como el pez primordial del cual todos venimos no es reconocible en nuestra forma humana… a pesar de que a veces las mujeres pueden oler como si ese mismo origen estuviera entre sus piernas.

“Esto no era importante para el Dr. Adolf, quien ponderó cómo el mito pudo haber alcanzado las costas europeas; Robert Adams, el analfabeto marinero norteamericano que soportó las abrasadoras arenas desérticas del Sahara y descubrió las entrañas de Timbuktu durante el nacimiento del decimonoveno siglo, tuvo que haber oficiado como puente para el mito de la cigüeña y la meretriz. Luego de su arribo al Viejo Mundo, navegando en la Santa María bajo el comando de Cristóbal Colón, la leyenda continuó con su expansión hacia las Américas. ¿Cómo pudo algo así ser posible? ¿Cómo un hombre del siglo decimoquinto pudo llevar y recontar la historia que había llegado al Viejo Mundo casi tres siglos después de su histórica y sangrienta hazaña?

“El Dr. Adolf von Ribbentreppen estaba convencido de que el explorador y colonizador y asesino poseía el conocimiento secreto que le habría permitido viajar a través del tiempo y el espacio, siendo así capaz de escuchar no solamente el relato verídico de Robert Adams acerca del mito de Turubama, pero además su completo informe de aquellos tres años gastados como esclavo en el norte africano; Colón también fue más adelante en el futuro para descubrir si algún genial escritor habría de ser (será) capaz de ficcionalizar semejante aventura; Timbuctoo fue (es) la novela, y Tahir Shah el escritor. El italiano era ya capaz de regresar a su propio tiempo y lugar, y efectivizar su famoso viaje plagado de descubrimiento y sangre.

“Ciertos rumores indican que la ficcionalizada versión de tal mito está siendo ansiosamente buscada en los mercados negros de las islas británicas. Se lo describe como un dossier de cuatrocientas hojas, escritas a mano (7) por un notable carpintero y cineasta cuyo nombre es desconocido, pero cuyo alias sería J. Mis confiables fuentes me susurran que tal novela inpublicada está en el anaquel prohibido que puede ser encontrado en el corazón de la biblioteca vaticana, sección sesenta y cinco, demostrando ser una discreta compañía de una olvidada edición del Viejo Testamento, escrito en copto.”

Como corolario, citaré las palabras que salieron de la boca del monje benedictino cuyo nombre no puedo recordar (8), como reacción a mi propio reporte del mito de la cigüeña y la meretriz:

“Sí… seguro”.

Queridos amigos, pueden ir en paz, glorificando al Señor a lo largo de sus vidas voladoras.

A Dios gracias.

OM

(3) Un más que probable origen del dicho popular: matar dos pájaros de un tiro.

(4) Hilario Gómez Gas, profesor en la Pontificia Universidad de Vigo, postula la existencia de un conducto que comunicaría al pico de la cigüeña con el útero de la futura madre; este ha de ser invisible al ojo humano. Tomado de la Revista Universitaria de Vigo, número 4, año MMCI.

(5) El Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad de España ha estudiado la introducción de experimentados goleros de primera clase en la ecuación de la lapidación de las cigüeñas con la intención de salvar a los cayentes bebés una vez que la piedra alcanza al ave maternal. Los primeros tests demostraron ser tanto seguros como útiles para el bebé rescatado; aquellos diestros deportistas desempeñaron su tarea adecuadamente, atrapando y sosteniendo a los caídos con seguridad y prestancia. Sin embargo, lo que no demostró ser tan exitoso como la atrapada, fue la segunda etapa del proyecto, también llamada liberación. Dada la enorme cantidad de condicionamiento que han sufrido estos ex goleros profesionales durante sudorosos años, la actitud del despeje no pudo ser del todo eliminada de su memoria muscular. Una vez que el bebé era diestramente atrapado, o bien lo hacían rebotar como si él o ella fuesen un balón – muerte instantánea – o sin siquiera botarlo le entraban con el pie derecho o izquierdo – dependiendo de la tendencia natural del golero en cuestión – o simplemente simulaban hacer un pase con el brazo a quien estuviese cerca. La taza de mortalidad de esta segunda etapa de lo que alguna vez se llamó proyecto goleros estaba por encima del 98,78%. Las autoridades competentes involucradas en este revolucionario plan están esperando alcanzar una taza de mortalidad del 99,99% para descartar completamente el proyecto.

(6) Se insistía durante su vida que Don José sostenía un affaire platónico con Pedro Molin Ereus, jovial jardinero y Casanova que solía trabajar en la corte de su Majestad como paisajista.

(6b) No sucumbiremos a la tentación de repetir o hacer una débil variación de algunos chistes previos que existen justamente debido a tal frase.

(6c) No podemos descartar la posibilidad de que George Michael haya realmente nacido en España, luego de un fallido intento abortero; y como consecuencia haber sido criado por el padre que eventualmente inspiró su hit, Father Figure o Figura Paterna.

(*) El lector sensible quizá agregue que ¿cómo pueden asegurar que no hacen la vista gorda, cuando semejante linaje es ciego de ambos ojos, es decir, tienen anorexia visual?

(6,9) No debe ser descartada la posibilidad de que Dr. A haya venido, poseyendo tales secretos, desde un futuro lejano.

(7) Aún se suceden amargas disputas acerca de si la leyenda fue escrita por una mano izquierda, una derecha, o ambas.

(8) Su modestia es elogiable: fue anteriormente declarado y probado que la memoria de Radamés era infalible. Esto debería ser tomado como un calculado y falso error en su recuerdo.

 

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